Londres está repleta de museos de gran fama, pero también esconde una capa más tranquila, formada por pequeños espacios llenos de carácter, donde las historias son más extrañas, íntimas y, a menudo, profundamente conmovedoras. Aquí tienes un breve recorrido por cinco museos poco conocidos de Londres que merecen un lugar en la lista de cualquier viajero curioso… y además te sirven para practicar inglés “de verdad” mientras visitas la ciudad.
1. Museo Hunterian – Donde la ciencia se vuelve macabra
Escondido dentro del Real Colegio de Cirujanos, cerca de Lincoln’s Inn Fields, el Museo Hunterian no es apto para personas sensibles. Su núcleo es la colección del cirujano del siglo XVIII John Hunter, un hombre obsesionado con comprender el cuerpo humano que llenó sus estanterías con especímenes conservados, desde curiosidades animales hasta preparaciones anatómicas humanas.
2. Museo Foundling – La historia más emotiva de Londres
A pocos pasos de Russell Square, el Museo Foundling ocupa el lugar donde se fundó la primera organización benéfica infantil y galería de arte pública de Gran Bretaña: el Hospital Foundling. En los siglos XVIII y XIX, padres desesperados dejaban aquí a sus bebés con la esperanza de que sobrevivieran; el museo conserva sus historias a través de pequeños objetos, registros de admisión y retratos que resultan silenciosamente desgarradores.
3. Museo de Sir John Soane – Dentro de la mente de un arquitecto
El Museo de Sir John Soane no se siente como un museo, sino como entrar en la imaginación de su propietario. Es la casa del excéntrico arquitecto de la época de la Regencia que diseñó el Banco de Inglaterra: una vivienda adosada cerca de Holborn que él mismo llenó de fragmentos arquitectónicos, cuadros, maquetas y antigüedades clásicas, todo dispuesto con una precisión teatral.
4. Museo de la Orden de San Juan – Caballeros, hospitalarios y ambulancias
En un rincón tranquilo de Clerkenwell, el Museo de la Orden de San Juan narra la larga y sorprendente historia de los Caballeros Hospitalarios medievales y cómo evolucionaron hasta convertirse en la moderna organización St John Ambulance. Está ubicado en una hermosa puerta tudor y un claustro adyacente, donde piedras talladas, símbolos heráldicos y capillas históricas se encuentran a pocos minutos de la bulliciosa Farringdon Road.
5. London Mithraeum – Roma bajo las torres de cristal
Bajo la elegante sede de Bloomberg, en la City, se esconde algo mucho más antiguo: los restos de un templo romano dedicado al dios Mitra. El London Mithraeum invita a descender bajo el nivel de la calle hasta una evocadora recreación del santuario del siglo III, iluminado cuidadosamente y acompañado por una ambientación sonora que hace surgir voces cantadas desde la oscuridad.
¿Por qué importan estos pequeños museos?
Estos cinco lugares no compiten con los gigantes de Londres por su tamaño, pero destacan silenciosamente en algo distinto: el enfoque. Cada uno aborda una faceta muy específica del pasado de la ciudad —la cirugía, los niños abandonados, las obsesiones de un hombre, una orden médica centenaria, un templo enterrado— y la explora con una profundidad inusual, ganándose el aprecio de los visitantes que los descubren.
Si ya has marcado los museos más famosos, pasar un día recorriendo estos tesoros menos conocidos puede sentirse como descubrir un Londres más secreto, una sala llena de historias a la vez.
London is packed with blockbuster museums, but it also hides a quieter layer of small, characterful spaces where the stories are stranger, more intimate, and often deeply moving. Here’s a short wander through five little known London museums that deserve a place on any curious traveller’s list.
1. The Hunterian Museum – Where Science Gets Macabre
Tucked inside the Royal College of Surgeons near Lincoln’s Inn Fields, the Hunterian Museum is not for the squeamish. Its heart is the collection of eighteenth‑century surgeon John Hunter, a man obsessed with understanding the human body who filled his shelves with preserved specimens, from animal curiosities to human anatomical preparations.
2. The Foundling Museum – London’s Most Emotional Story
A short stroll from Russell Square, the Foundling Museum occupies the site of Britain’s first children’s charity and public art gallery, the Foundling Hospital. In the eighteenth and nineteenth centuries, desperate parents left their babies here in the hope they’d survive; the museum preserves their stories through tiny tokens, admission registers and portraits that are quietly devastating.
3. Sir John Soane’s Museum – Inside an Architect’s Mind
Sir John Soane’s Museum doesn’t feel like a museum at all; it feels like walking into the imagination of its owner. The home of the eccentric Regency architect behind the Bank of England, it’s a townhouse near Holborn that he stuffed with architectural fragments, paintings, models and classical antiquities, all arranged with theatrical precision.
4. Museum of the Order of St John – Knights, Hospitallers and Ambulances
In a quiet corner of Clerkenwell, the Museum of the Order of St John tells the long, surprising story of the medieval Knights Hospitaller and how they evolved into the modern St John Ambulance. It’s housed in a beautiful Tudor gatehouse and adjoining cloister, where carved stone, heraldic symbols and historic chapels sit just minutes from busy Farringdon Road.
5. London Mithraeum – Rome Beneath the Glass Towers
Beneath the sleek Bloomberg headquarters in the City lies something much older: the remains of a Roman temple dedicated to the god Mithras. The London Mithraeum invites you to descend below street level into a carefully lit evocation of the third‑century sanctuary, complete with soundscape that slowly conjures chanting voices out of the darkness.
Why These Small Museums Matter?
These five spots don’t compete with London’s giants on size, but they quietly excel at something else: focus. Each takes a very specific slice of the city’s past – surgery, abandoned children, one man’s obsessions, a centuries‑old medical order, a buried temple – and explores it in unusual depth, earning consistently strong visitor reviews from those who seek them out.
If you’ve already ticked off the headline acts, spending a day museum‑hopping between these lesser‑known treasures can feel like discovering a more secret London, one story‑rich room at a time.







